Hoy regresamos con la segunda parte de nuestra Guía de Consejos Navideña que empezamos ayer.
Como comentábamos en estas fechas se presentan tantos compromisos que es muy común abrumarse, porque no hay el suficiente tiempo para asistir a todos ni tampoco estómago que lo aguante.
Si sabemos exactamente cuáles son los compromisos que tenemos y que asistiremos lo mejor que podemos hacer es organizarnos.
Esto quitará estrés innecesario al querer cumplir con todas las personas que nos han invitado a: desayunos, lonches, almuerzos de fin de año, intercambios de regalos, cenas por mencionar algunos.
Si sabes que tendrás una invitación para la cena, trata que tu desayuno y almuerzo sean más ligeros en cantidad y así no pasarte de tu consumo calórico del día.
Desde hace algunos años, el consumo de cereales se ha incrementado dentro de los hogares como una opción de “desayuno saludable” y de alto contenido de nutrientes. Hoy en día, vemos infinidad de marcas, sabores, colores, tamaños, light, no light y así podríamos seguir todo el día con la variedad que existe.
Este proceso sucede dentro de nuestro organismo todos los días cuando decidimos no desayunar ya sea porque estamos tarde, salimos apurados y no hay tiempo o porque queremos perder algunos kilos y creemos que si nos saltamos el desayuno ahorramos calorías. Les cuento que es totalmente falso… al contrario, al no desayunar el cuerpo se pone en alerta y apenas reciba el alimento del almuerzo lo asimila el doble para guardar reservas por las siguientes horas que no le das de comer.
Aquí un ejemplo algo simpático para describir todo el proceso que sufre el organismo al no recibir alimento de alta calidad en el desayuno.
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse:
Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible mientras dormíamos…” Llama a la primera neurona que tiene a mano y ésta manda un mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre.