Escuchamos todos los días acerca de las grasas: ya sea la grasa de nuestro cuerpo, la que está en nuestros alimentos, las frituras, comida chatarra, los kilos extras, colesterol en la sangre y así podemos seguir ilimitadamente.
Pero pocos realmente saben acerca de ella. Cuando subimos de peso y aumentan los kilos, éstos son generalmente de grasa y no de músculo. ¿Por qué? porque ganar músculo es más difícil. Por otra parte, la grasa a diferencia del músculo ocupa mayor espacio (por eso subes de tallas y aumentan las medidas corporales). Debemos tener grasa pero en una cantidad adecuada. El cuerpo no puede funcionar correctamente sin ella y tampoco con exceso.
Hace un par de semanas atrás estaba de viaje y haciendo unos trámites cuando de pronto esperando vi un video de cocina con recetas variadas. Lo que más me llamó la atención de este video fue cómo este chef en la cocina del restaurant usaba su aceite, lo que me dio idea para crear este post.
Él tenía el aceite en un recipiente largo con un pico diminuto. Con esto, tenía perfecto control de cuánto colocaba en la sarté n a la hora de hacer los guisos y frituras.
Y de repente yo pensé voilá!! cómo no me había ocurrido antes, si algo muy similar hacía con el aceite de oliva. Será que siempre te venden la idea de colocarlo en un pomo sofisticado el aceite de oliva mientras que el aceite común no? creo que sí.
Acabo de leer este artículo en la página siempre informada de Geraldine Maurer y me quedé impresionado del daño que pueden causar los antibióticos si los tomamos sin prescripción médica, sobre todo por la costumbre de recurrir “al Sr. de la farmacia” o a tomarnos “las pastillas que sobraron de la última enfermedad”.
El artículo obviamente está en inglés, pero si te interesa no creo que te sea difícil traducirlo con google. Aquí la parte importante del artículo que espero les guste.
ScienceDaily (17 de mayo de 2011) – Por primera vez, investigadores de la Universidad McMaster tienen pruebas concluyentes de que las bacterias que residen en el intestino influyen en la química y comportamiento del cerebro.
Los hallazgos son importantes debido a que varios tipos comunes de enfermedad gastrointestinal, incluyendo el síndrome de intestino irritable, se asocian frecuentemente con la ansiedad o la depresión. Además se ha especulado que algunos trastornos psiquiátricos, tales como el autismo de aparición tardí a, puede estar asociada con un contenido anormal de bacterias en el intestino.